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Los pros y los contras del coworking

coworking

Está claro que uno de los principales problemas a los que se tiene que enfrentar un emprendedor es la financiación. En muchos casos, aquellos profesionales que quieren iniciar una aventura empresarial no cuentan con demasiados recursos económicos, por lo que es necesario recortar los gastos lo máximo posible. Una medida idónea para lograr contener los desembolsos es desarrollar la actividad empresarial en un espacio de coworking, un concepto que se ha extendido notablemente en los últimos años. Las instalaciones son muy similares a las de una oficina convencional: mesas, teléfonos, conexión a internet, sala de reuniones…

La diferencia reside en la forma de trabajar de las personas que habitan ese enclave. En unas dependencias dedicadas al coworking, se encuentran autónomos, personas que realizan su trabajo a distancia y profesionales que necesitan una oficina de manera temporal. Suele tratarse de emprendedores con un perfil tecnológico, a los que les basta un ordenador portátil, acceso a la red y un teléfono para desarrollar sus labores. Desde programadores hasta diseñadores gráficos, pasando por redactores y agentes comercial, entre otras muchas ocupaciones.

El gestor

Que un conjunto de personas con un modus operandi parecido comparta espacio conlleva numerosas ventajas. Y es que pueden generarse sinergias (http://es.wikipedia.org/wiki/Sinergia) que favorezcan el trabajo de cada una de las partes interesadas. El gestor del espacio de coworking es el encargado de promover esta colaboración entre los profesionales que trabajan en las instalaciones compartidas, de modo que es más fácil ampliar las redes de contactos. Este tipo de dependencias ofrece, además, una enorme flexibilidad, ya que puede contratarse por horas o días, en función de las necesidades de cada usuario.

En una vivienda, es más complicado contar con un espacio propio, algo que ofrece el coworking. Asimismo, es un lugar adecuado para recibir a los clientes, una cuestión complicada para los profesionales freelance que no cuentan con una oficina particular. Pero estas instalaciones también tienen sus desventajas. Por ejemplo, puedes verte obligado a compartir espacio con competidores directos, lo que suele resultar muy incómodo.

La convivencia no siempre es positiva, sobre todo cuando tienes que estar codo con codo con personas desconocidas. En este sentido, la privacidad puede verse comprometida. Además, algunos clientes (por suerte, los menos) pueden dudar de la profesionalidad y experiencia de una empresa por no tener una sede propia. Así las cosas, cada trabajador tiene que valorar los pros y los contras del coworking, una opción innovadora que cada día está más asentada en España.

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